UNA NOCHE, UNA MALA DECISIÓN Y UNA VIDA PERDIDA: EL ALCOHOL AL VOLANTE PUEDE CONVERTIRSE EN UNA SENTENCIA DE PRISIÓN
Una mujer será acusada de homicidio vehicular por intoxicación tras un choque ocurrido la madrugada del martes en Nashville que dejó muerto a un hombre de 30 años. El caso vuelve a poner de relieve una realidad que no admite excusas: conducir bajo los efectos del alcohol puede destruir varias vidas en cuestión de segundos.
NASHVILLE, Tennessee. — Un hombre de Nashville perdió la vida la madrugada del martes después de un choque ocurrido en la intersección de Harding Place y Linbar Drive. La conductora del otro vehículo será acusada de homicidio vehicular por intoxicación, según informó el Departamento de Policía Metropolitana de Nashville (MNPD).
El accidente ocurrió aproximadamente a las 2:50 de la madrugada.
Según la investigación preliminar de la Policía, Lizbeth Delgado Cruz, de 32 años y residente de La Vergne, conducía una GMC Yukon hacia el oeste por Harding Place cuando presuntamente se pasó un semáforo en rojo e impactó el lado del conductor de un Nissan Altima.
El Altima era conducido por Martin Villagomez Jr., de 30 años.
Ambos conductores fueron trasladados al Vanderbilt University Medical Center. Villagomez Jr. falleció posteriormente a consecuencia de sus lesiones.
De acuerdo con MNPD, una enfermera detectó olor a alcohol en Delgado Cruz. La mujer sufrió lesiones que no ponen en peligro su vida y permanece hospitalizada. La Policía informó que será acusada de homicidio vehicular por intoxicación una vez sea dada de alta.
Es importante señalar que Delgado Cruz está acusada, no condenada, y que cualquier responsabilidad penal deberá determinarse mediante el proceso judicial correspondiente.
MANEJAR EBRIO: UNA DECISIÓN QUE PUEDE CAMBIARLO TODO
Este trágico caso sirve como un poderoso recordatorio de las consecuencias de conducir después de consumir alcohol.
En Tennessee, una primera condena por DUI puede significar un mínimo de 48 horas en la cárcel, una multa de entre $350 y $1,500 y la revocación de la licencia por un año. Las sanciones aumentan considerablemente con reincidencias: una segunda condena puede implicar entre 45 días y 11 meses y 29 días de cárcel y multas de hasta $3,500; una tercera puede llevar a por lo menos 120 días de cárcel y multas de hasta $10,000.
A esto pueden sumarse gastos de remolque y almacenamiento del vehículo, costos judiciales, programas obligatorios, dispositivos de bloqueo de encendido, requisitos de seguro y otros gastos relacionados con recuperar el privilegio de conducir.
El costo real de un DUI, por lo tanto, puede extenderse mucho más allá de la multa impuesta por un tribunal.
CUANDO ALGUIEN MUERE, YA NO SE TRATA SOLAMENTE DE UN DUI
Las consecuencias se vuelven mucho más graves cuando conducir bajo los efectos del alcohol provoca la muerte de otra persona.
La ley de Tennessee contempla el homicidio vehicular por intoxicación cuando una persona causa imprudentemente la muerte de otra como resultado de conducir intoxicada. Se trata de un delito grave que puede llevar a años de prisión, además de multas y pérdida de los privilegios de conducir.
Pero ninguna sentencia puede medir completamente el costo humano.
Una familia pierde a un hijo, padre, esposo, hermano o amigo. Una persona que salió de su casa esperando regresar nunca vuelve. Y el conductor responsable puede enfrentarse no solamente a prisión y consecuencias económicas, sino también a vivir el resto de su vida sabiendo que una decisión pudo haber terminado con la vida de otra persona.
EL VIAJE MÁS CARO PUEDE SER EL QUE NUNCA DEBISTE CONDUCIR
Un taxi, un servicio de transporte compartido, llamar a un amigo o entregar las llaves puede parecer inconveniente en ese momento.
Pero esas alternativas cuestan muy poco comparadas con un DUI.
Y absolutamente nada comparado con una vida.
Si has bebido, no conduzcas. No existe una distancia suficientemente corta ni una razón suficientemente importante para poner en peligro tu vida y la de los demás.
UNA DECISIÓN EBRIA PUEDE ARREBATAR UNA VIDA.
PIENSA ANTES DE MANEJAR. NO VALE LA PENA.














