una celebración de la vida, la memoria y la familia llega a Nashville
NASHVILLE, Tennessee.— Hay celebraciones que hablan de la muerte y, sin embargo, están profundamente llenas de vida. El Día de los Muertos es una de ellas: una tradición en la que recordar a quienes ya no están no significa únicamente llorar su ausencia, sino mantenerlos presentes a través de la memoria, las historias, la música, los colores y los sabores que compartieron con quienes los amaron.
Esa particular manera de entender la muerte y la memoria volverá a ocupar un lugar destacado en Nashville los días 31 de octubre y 1 de noviembre, cuando Cheekwood Estate & Gardens celebre la 27.ª edición de El Día de los Muertos, una festividad que durante más de dos décadas se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad hispana y para todos aquellos interesados en conocer y apreciar las tradiciones culturales de México y América Latina.
Durante ambos días, de 9 de la mañana a 5 de la tarde, Cheekwood abrirá sus jardines y espacios al público para una celebración que combinará arte, música, danza, gastronomía y, sobre todo, memoria. El programa incluirá ofrendas comunitarias, murales realizados por estudiantes de escuelas de Nashville, actividades artísticas para niños y adultos, vendedores de artesanías y alimentos tradicionales, además de una extensa programación musical y folklórica.
Una tradición que convierte la memoria en celebración
Uno de los elementos centrales de esta festividad son las ofrendas, los altares dedicados a familiares y seres queridos fallecidos. Fotografías, flores, alimentos y objetos personales permiten reconstruir simbólicamente la presencia de quienes ya no están.
En Cheekwood, distintas organizaciones y grupos locales prepararán sus propias ofrendas, que podrán ser contempladas por los visitantes en el Massey Auditorium. La tradición parte de una idea sencilla pero poderosa: durante estos días, los muertos no desaparecen; regresan simbólicamente al espacio familiar a través de los recuerdos de quienes los mantienen vivos en su memoria.
Arcelia Vázquez, integrante del Comité Asesor de El Día de los Muertos en Cheekwood, resume el espíritu de la celebración al señalar que se trata de una tradición centrada en la familia, la comunidad, el amor y el recuerdo de los seres queridos. Las historias y las tradiciones compartidas permiten mantener cerca a quienes partieron y celebrar la vida que dejaron detrás.
Flores, mariposas y papel picado
El festival también ofrece una oportunidad para acercarse a algunos de los símbolos más reconocibles de esta tradición.
Entre ellos destaca el cempasúchil, la flor de color amarillo intenso que tradicionalmente se coloca en las ofrendas y que, según la tradición, ayuda a orientar a las almas hacia los altares preparados para recibirlas. Los visitantes podrán elaborar sus propias flores de papel y convertirlas en coronas para llevar durante la jornada.
Las mariposas monarca también estarán presentes. Su asociación con El Día de los Muertos está relacionada, en parte, con la migración anual de estas mariposas hacia México, que coincide con las fechas de la celebración. Los participantes podrán crear sus propias mariposas como una manera simbólica de recordar a un ser querido.
Otro de los elementos tradicionales será el papel picado, una forma de arte popular mexicano basada en recortar diseños sobre papel de seda. Sus figuras y símbolos suelen utilizarse para decorar hogares, calles y altares.
Y para quienes quieran convertir el recuerdo en una experiencia personal, el festival contará con un Árbol de la Memoria, donde los visitantes podrán escribir el nombre o el recuerdo de una persona querida y colocarlo entre las ramas del árbol.
La Catrina: entre el arte y la memoria
Pocas imágenes representan al Día de los Muertos con tanta fuerza como La Catrina, la elegante figura esquelética que se convirtió en uno de los grandes símbolos visuales de esta tradición.
En Cheekwood, los visitantes podrán fotografiarse junto a títeres gigantes de Catrina y Catrín. La figura de La Catrina tiene además una importante historia artística: fue creada por el artista mexicano José Guadalupe Posada y con el tiempo se convirtió en una representación inseparable de la cultura visual del Día de los Muertos.
La celebración también mostrará grandes murales realizados por estudiantes de sexto a duodécimo grado de escuelas del área de Nashville. Las obras estarán inspiradas en las imágenes y símbolos asociados con el Día de los Muertos, convirtiendo el festival en un espacio donde la tradición cultural dialoga con la creatividad de las nuevas generaciones.
Música, danza y sabor
La celebración no estaría completa sin música y danza.
Durante los dos días se presentarán agrupaciones de danza azteca y folklórica, músicos y cantantes, entre ellos Danza Azteca Guadalupana, Mi Cielito Lindo, Grupo Folklórico Raíces de mi Tierra, Sol de México Ballet Folklórico, Folklore Iyali, De Agave y Son, Rosa Rodríguez, Rachel Rodríguez y otros artistas. También habrá sesiones con DJ César y un desfile de moda protagonizado por las Catrinas.
La gastronomía tendrá igualmente un papel importante. Artistas, artesanos, restaurantes y panaderías locales ofrecerán alimentos tradicionales, objetos de arte, joyería y regalos, permitiendo a los asistentes acercarse a la cultura no solamente mediante la observación, sino también a través de los sabores y las expresiones cotidianas de la comunidad.
Una celebración que comenzó hace 26 años
La relación de Cheekwood con esta festividad se remonta al año 2000, cuando la institución decidió incorporar el Día de los Muertos como respuesta al crecimiento de la comunidad hispana de Nashville.
Desde entonces, Cheekwood ha trabajado con un Comité Asesor integrado por miembros de la comunidad hispana, con el propósito de orientar la celebración y procurar que las tradiciones representadas sean tratadas con respeto y autenticidad.
El resultado es una celebración que trasciende la idea de un simple festival cultural. Para la comunidad latina, representa una oportunidad para compartir una tradición profundamente arraigada; para quienes no pertenecen a ella, constituye una puerta de entrada a una manera diferente de comprender la memoria y la muerte.
Porque quizá esa sea una de las enseñanzas más interesantes del Día de los Muertos: recordar a los muertos no tiene por qué ser un acto exclusivamente triste. También puede ser una manera de agradecer que estuvieron aquí.
Información para los visitantes
El festival se realizará el 31 de octubre y el 1 de noviembre de 2026, de 9 a.m. a 5 p.m., en Cheekwood Estate & Gardens, ubicado en 1200 Forrest Park Drive, Nashville, Tennessee, aproximadamente ocho millas al suroeste del centro de la ciudad.
La entrada es gratuita para los miembros de Cheekwood, jóvenes de 3 a 17 años y niños menores de 2 años. Para los adultos que no son miembros, los boletos tienen un costo de entre $18 y $23 e incluyen el acceso a la Mansión Histórica y al Museo.
Durante los fines de semana de octubre, Cheekwood también ofrece estacionamiento gratuito fuera de sus instalaciones, en Belle Meade Office Park, desde donde un trolley transporta gratuitamente a los visitantes hasta el recinto.
Más allá de las flores, los altares, las calaveras y la música, El Día de los Muertos continúa siendo, en esencia, una conversación entre los vivos y sus recuerdos. Una celebración que demuestra que la memoria puede convertirse en una forma de permanencia y que, mientras alguien recuerde nuestro nombre, una parte de nosotros continúa viviendo.














